Por Pablo Morales
Marchán/ CUBAtoday
La Habana,12 de enero de
2015.-Es atinado permitir a los que saben y tienen el poder real obrar con
holgura para desarrollar sus estrategias y completarlas con éxito,sin restar el
derecho a criticar para bien o para mal sobre el asunto a todas las partes
implicadas,y porque no hasta los observadores del evento.
El anunciado
restablecimiento de las relaciones diplomáticas del gobierno de los Estados
Unidos de América por el presidente Barack Obama con la República de Cuba marca
un hito en las relaciones entre los dos países,en lo regional(continente
americano)y a nivel mundial.
El fin de la guerra fría
llegó hace rato,y el tratamiento que la Unión Americana daba a la isla tropical
reforzaba el discurso de supervivencia de la dictadura embargada como fósil
viviente, totalmente fuera de contexto
en pleno siglo XXI.
La ruinosa
infraestructura de Cuba,y el gran daño antropológico cometido contra el pueblo
cubano que además de analfabeto tecnológicamente,lo es también en materia de
Democracia,Derechos Humanos y sobre todo de obrar en buen modo en los procesos de desarrollo en lo
económico,político y social de sus
ciudadanos y su diáspora,ha sido fruto
de la responsabilidad no compartida por dinosaurios de ambas orillas.
La confrontación
beligerante ha demostrado una vez más que las guerras cualquiera que sea su tipo producen más daños
que beneficios,y que solo son interrupciones traumáticas que destruyen las
bases del entendimiento civilizado,porque la violencia nunca tiene clara los
límites por ser precisamente hija de la
irracionalidad que se desboca cuando los fundamentalismos se desatan.
La carrera armamentista y
la politiquería de construir ¨enemigos¨ potenciales o no,se fabrican para
justificar proyectos de extensión del poder o para elevar el sentimiento patrio
ante la impotencia intelectual de crear un funcional programa de
gobierno,pluriparticipativo y competitivo.
Tal es el caso
cubano,donde un grupúsculo de ancianos cínicos,aferrados al poder,utilizan
caras y sueños de una gran mayoría para encubrir su emponderamiento personal,de
familiares y sus cómplices más destacados en fidelidad perversa y en crear
mecanismos de sometimiento de las masas expoliadas.
Esta nueva etapa pondrá
al descubierto la fea costura del traje de fuerza del régimen gerontocrático a
Cuba, que tiene además un clientelismo político internacional(que supera en
número al reducido jet set cubano)que ignorará o validará según su conveniencia
los recursos dictatoriales puestos al descubierto en la misma medida que la
isla se conecte con el mundo democrático y globalizado.
Lo que obliga
verdaderamente a validar qué sistema debe regir en la isla a los cubanos que
habitan en ella.Sus proyectos de vida deben estar enraizados en potenciar el
desarrollo compartido con la diáspora que quiera participar
mancomunadamente,junto a la inversión estadounidense y de otros países,que al
mismo tiempo sirvan de garantes al
proceso de democratización de la sociedad cubana en todo los órdenes.
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