Por Pablo Morales Marchán/ CUBAtoday
La Habana,7 de Diciembre de 2014.-La olas martillan constantes sobre las rocas y desgastan su aparente
dureza que termina pulverizada,convertida de risco hiriente en playa de arena
hermosa.
El viento bate incesante, su fuerza impresiona,el ingenio humano no
puede contenerlo pero si lo usa el molino para generar electricidad y toda
actividad laboral que de ella se desprenda,ha sido domado el espíritu salvaje
de la madre natura y la utilidad de gobernarla hasta cierto punto.
Nada y nadie se dá en la forma expresa en que los demás quisieran.Cada
cuál es como és y no hace falta uniformarlo, respetando su diversidad,sería un
buen comienzo en el aprendizaje del respeto mutuo a la diversidad de todo tipo.
Las leyes cuando son funcionales no prohíben,regulan,facilitan y
protegen la convivencia y el sentido común. Además de ser vigentes hasta que no
refuerzan el interés colectivo para las que fueron creadas.
Hay que encontrar en los cubanos las razones que los motivan,sin
discriminación de ningún tipo. La desintoxicación del adoctrinamiento de más de
50 años es una misión difícil y empieza por ser tolerantes ante cualquier
argumento que justifique su inacción ciudadana.
No puede ser descalificado,pues eso reforzaría su baja autoestima,y su
abulia cívica.
Los proyectos sociales son los mejores aceptados(no confundir con
populismo y comenzar a dar limosnas para que aparenten unirse a la causa)El
emponderamiento económico es prioridad porque crea independencia ciudadana y
libra de la simulación con el régimen.
Disminuir la dependencia con el Estado y las remesas familiares o de
amistades, al ayudar con
conocimientos,capital ó insumos a crear pequeños y medianos negocios en la
isla, es una buena estrategia.
Donde pasarían de ser meros receptores pasivos y se convertirían en
ciudadanos activos al menos económicamente, por el momento.
Con una gran predisposición a defender sus derechos en todos los órdenes
cuando sus intereses se vean afectados.De ahí vendría la necesidad de
asociación y de validar sus necesidades ante el sistema que los obligaría a
cuestionarlo de forma jurídica.
Ellos(la pequeña y mediana iniciativa privada) pagan impuestos por lo
que el régimen debe atenderlos, porque
de no hacerlo habría un doble costo(político y económico) nada
despreciable para el entramado oficial.
Con un nivel económico medio, el cubano viajaría a cualquier parte del
mundo,aprendiendo de todo, especialmente de como funcionan los sistemas
democráticos,experiencia que enriquecería su bagaje cultural y con grandes
posibilidades de quererlo aplicar en la isla (al menos en su entorno más
cercano)
Eso ahorraría millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses
en programas de desarrollo de la democracia como el People to People,las redes
de mensajería a traves de celulares,entre otras.
El cubano promedio podría interactuar con sus familiares y amigos en
países democráticos y visualizar lo que en Cuba se pudiera hacer.
Esto no aumentaría los recursos del régimen más de lo que lo hacen sus
agentes de inteligencia infiltrados,los opositores simuladores de ser
demócratas que utilizan los recursos para sus intereses personales económicos y
politiqueros de una pequeña parte del exilio empeñado en mantener una agenda
muy peculiar y fuera del agua.
José Martí se reunió con los exiliados en el pasado y recabó esfuerzos y
recursos para la causa de la independencia de Cuba,sin politiquería de ningún
tipo,solo con un lenguaje claro,directo y de gran calado emocional.
Ahora lo que toca es enseñar a paliar el hambre del cuerpo y del alma de
los cubanos,en su emponderamiento total,porque el hambre y el desespero no
responden a ideales,responden a una necesidad instintiva de supervivencia que
no distingue colores.
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