lunes, 8 de diciembre de 2014

A qué temen los cubanos?

Por Pablo Morales Marchán/ CUBAtoday
La Habana,6 de Diciembre de 2014.- Los cambios suceden en todos los procesos  de la vida e incluso en la naturaleza misma de la cuál formamos parte.
Factores endógenos y exógenos modifican con celeridad o lentitud el estado de la materia,independientemente de nuestra conciencia.
Hemos aprendido a retardar algunos y acelerar otros, pero lo que nunca podremos es detener de manera permanente estos procesos.
Lanzarse al mar en una aventura temeraria, en condiciones a veces paupérrimas en pos de la consecución de un sueño de libertad y de realización.
Migrar desde el campo a la ciudad dentro del país,sin dinero, trabajo,familia o amigos,pelear en guerras ajenas ,o cumplir misiones gubernamentales de todo tipo en países distantes y cercanos.
Sobrevivir en un país en el que todo es delito,hasta decir la verdad,donde comer decente se convierte casi en una misión imposible a riesgo de ir preso y cuando menos pagar una multa que supera un sinnumeros de veces el salario promedio más alto en dependencias estaduales.
Donde llevar un negocio legal es más dificil que llevarlo clandestino,poniendo en riesgo todo el tiempo lo más preciado, la vida o la libertad física, es señal de que  algún grado de valentía existe en los cubanos aunque las motivaciones personales sean diversas.
Entonces,A qué diantres le teme el cubano que habita en la isla?,que después de más de cinco décadas no articula un conjunto de acciones cívicas de alcance nacional que CAMBIE el statu quo.
Enorme contradicción ocurre cuando emigran al exterior,y se adaptan a las dinámicas de las sociedades  a las que se integran sin mayores traumatismos visibles,incapaces en suelo patrio de lograr ese mismo plan de vida.
Hay una visión de túnel en el imaginario popular de que las cosas en Cuba no se pueden cambiar.No acaban de concientizar de que el poder es nuestro,el pueblo cubano como fuerza rectora puede y debe cambiar el tan disfuncional sistema que sufrimos.
Nuestras necesidades nos obligan a interactuar de manera acelerada y evitar dejarle como legado a las nuevas generaciones este castigo que no merece nadie,ni nosotros mismos por nuestra acción tardía.
Evitar el  autodestierro de las fuerzas laboralmente activas y listas para recalificarses debe ser prioridad en los planes de los demócratas cubanos.
Si la ley de  ajuste cubano premia nuestra estampida,(aún a los que no han hecho nada para merecerlo)y los que estamos luchando por el cambio no nos unimos,estaremos asistiendo a los funerales de la gerontocracia, sin tener verdaderos líderes para asumir el nuevo gobierno.
Ni empresas estatales,ni extranjeras invirtiendo en la isla,por falta de profesionales en todas las esferas productivas, tan competitivos que eviten la importación de trabajadores de otros países y lleguen a un número considerable de residentes permanentes y refunden el país con otros inmigrantes.
Entonces sería otra historia y otro país,si los que ahora estamos dentro y afuera no nos ponemos las pilas.


 


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