Por Pablo Morales Marchán/CUBAtoday
La Habana,2 de Diciembre de 2014.- El implacable que no perdona,
acuñando recuerdos subjetivos en la memoria individual y colectiva.
Un antojo convencional devenido caleidoscopio de segmentos de tiempo
mundano,arrugando recuerdos deseados, enterrando los hirientes de la memoria.
Agrupación de tantos minutos,en que pasan cosas y la vida,que nace del
segundo preciso,en el que se ahogan las horas en espera de un día que puede
durar bien poco en lo vivido y mucho en lo imaginario.
No hay un principio,ni un fin,solo una trillonésima parte de la historia
inventariada,como el aire que respiras y
que no puede ser contabilizado de
manera total y fiable por tus pulmones.
Donde viaja la mentira que nos inventamos para justificar nuestra
existencia arreglada por otros que creen que nos gobiernan,cuando ellos son
gobernados por su impersonal vida queriendo jugar a ser Dios en la tierra
tangible.
Dependientes cada vez más de
nuestros propios inventos, queriendo emular con la madre natura que nos dá un
plazo para reciclarnos en el gran reloj de materia pulverizada.
Manto sepia que nos convierte en daguerrotipos arrinconados en la
memoria de quienes nos sobreviven,sí tienen tiempo para respirarnos en su
conciencia mediatizada e idiotizada por los mercaderes ilusionistas que le
hacen vivir una existencia ajena.
Ora políticos,ora líderes religiosos,ora escritores de mentiras
dosificadas en la televisión,la radio,la internet y los libros.Estos
últimos con más ingeniosidad, aunque no
todos de la misma especie.
Irreverente soplo temporizador que apaga la vela biológica a
reproducciones humanas con códigos genéticos entrecruzados batallando por
sobrevivir a la eternidad.
Algunas se rompen afectivamente antes de tiempo por la atracción del
hueco negro de las miserias devoradoras de civilizados valores.
Estómago desvergonzado en la infinita estupidez de tragarse papeles de
compraventa, etiquetas y marcas de propiedades que no serán eternamente propias
en el paso efímero sobre la faz de la tierra.
Qué sabio el Dios Cronos que impide magistralmente que nosotros los
mortales obstaculicemos el viaje del tiempo en su cinta de moebius!!!
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