martes, 4 de noviembre de 2014

¡¡¡Qué Bonito, pero no me gusta!!!

Por Pablo Morales Marchán/ CUBAtoday
La Habana, 4 de noviembre 2014.- La infraestructura de la Habana Vieja se renueva, y se va volviendo moderna.
No del siglo XXI, eso es mucho pedirles a los octogenarios mandatarios de la Isla de la Educación y la Salud gratuita, pero perversamente analfabetos políticamente, porque no saben los que son Elecciones libres, Democracia, Libertades fundamentales, Pluripartidismo y un montón de cosas más.
Y enfermos además de un adoctrinamiento caduco y tan falso como el billete de 1000 pesos cubanos (que no existe al menos para la población de la isla).
El Estado anticubano está restaurando todo el patrimonio arquitectónico colonial de la llamada ciudad antigua, para alquilárselo a los turistas extranjeros  como una gran postal turística animada.
Para los cubanos el gran privilegio de ser empleados en estos lugares siempre y cuando no sean tan negros, sean confiables, tengan buen porte y aspecto y simulen ser buenos revolucionarios.
Para los demás que tengan la mala suerte de vivir fuera de los bordes de esta postal ¨Auténtica Cuba¨, y sus casas estén sucias, sin pintar, muladares de antaño, malolientes, sin agua y con poca comida decente, les tocará barrer calles, mendingar, pedir en nombre del panteón yoruba, ser bufones disfrazados a la usanza colonial, prostitutos del negocio ajeno  o del cuerpo.
Unos pagarán la licencia de cuentapropistas y todos pagarán al régimen policial con delaciones de todo tipo o serán advertidos por asedio al turismo y expedientados por ¨peligrosidad social¨.
Los turistas son Dioses y vendrán en sus caballos metálicos coloridos y al son de unos convertibles se harán todo tipo de monerías a las que se llamará cultura nacional culta, y se les dirá que Cuba es el país más hospitalario y seguro (la mayoría de los cubanos no han viajado nunca fuera del país en toda su vida y no sé con qué lugar harán la comparación)
Y convencerán a los egregios visitantes de que no importa cuántas cámaras de vigilancia, perros con policías, castro patrulleros, motos mono Suzukis  y agentes encubiertos existan a su alrededor, ni de que los detengan (a los cubanos) por hablar u ofrecer una cálida ayuda informativa competitiva al forastero, puesto que es normal el arresto y a nadie se les viola sus derechos.
Porque casi todos somos izquierdos, a no ser  por un grupito de mercenarios que cumplen con una agenda de intereses de una nación extranjera, precisamente a la que se aspira venderle ron, tabaco cohíba, son, mulatas, mulatos, negrones, travestis y operaciones quirúrgicas transexuales.
Aunque no nos paguen en pesos convertibles a todos  y exista un embargo a la nación, que no se preocupen si ven las tiendas o shoppings cubanas llenas de artículos electrodomésticos estadounidenses, y de caro consumo, es la manera de adornar la escenografía para que no se den cuenta de que están en el tercer mundo y en un sistema castro sociolista.

     

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