Por Pablo Morales Marchán/ CUBAtoday
La Habana,10 de noviembre de 2014.-Buscar los frenos y los necesarios
contrapesos entre los diferentes poderes de un Estado democrático o en vías de
serlo es prioridad de toda nación que quiera verdaderamente instaurar un
sistema justo y pluriparticipativo.
El legislativo,el ejecutivo y el judicial,tienen que tener bases
reales,vasos comunicantes con todos los miembros de la sociedad y funcionar de
manera dinámica y congruente con todos los intereses de la nación donde se
conforme este tipo de gobierno.
En Cuba se dá un caso peculiar.Una dictadura seudoizquierdista y
militarista, intenta después de más de 5 décadas de voluntarismo
caudillista,maquillar sus procederes para no desentonar tanto con las prácticas
de los buenos gobiernos,en función de integrarse a la globalización financiera
y comercial mundial.
Para eso están diseñando para el
año 2015, una Oposición leal que acepte las mismas reglas de juego hasta
ahora existente,incluyendo a los miembros menos viejos de la gerontocracia de
verdeolivo como sustitutos impuestos para lidiar con los asuntos económicos y
asesorar en lo concerniente a las políticas que mantengan el status quo
retocado para la ocasión.
Por otro lado los Órganos de Inteligencia cubanos,han permitido aflorar
cierta Oposición Light en la escena nacional para equilibrar la imagen de
tolerancia,pero con fuertes filtros que han depurado y dejado afuera o al menos
limitado a ciertos actores con potencial real para lograr profundos cambios
estructurales.
La defensa de ciertos derechos de determinados sectores de la sociedad
cubana que no han sido activados de manera apropiada como gestores de cambio,la
contención del emplazamiento a la dictadura en orden de evitar la cancelación
de entradas y salidas de y hacia el país para participar en eventos y foros en
el extranjero.
Unido todo esto a un interés
personal de capitalizar recursos financieros, tecnológicos y visibilidad
mediática para alimentar su ego estudiado por la contrainteligencia
castrista,hacen de esta oposición un lastre que no presiona al régimen lo
suficiente y no permiten que fuerzas renovadoras y más objetivas asesten a la
dictadura el golpe final.
Así se eterniza el proceso enfermizo de no sabernos librar de tan pesado
fardo,donde algunos y algunas terminan pareciéndose a sus captores.
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