jueves, 13 de noviembre de 2014

Oposición leal y Oposición light,dos caras de la misma moneda

Por Pablo Morales Marchán/ CUBAtoday
La Habana,10 de noviembre de 2014.-Buscar los frenos y los necesarios contrapesos entre los diferentes poderes de un Estado democrático o en vías de serlo es prioridad de toda nación que quiera verdaderamente instaurar un sistema justo y pluriparticipativo.
El legislativo,el ejecutivo y el judicial,tienen que tener bases reales,vasos comunicantes con todos los miembros de la sociedad y funcionar de manera dinámica y congruente con todos los intereses de la nación donde se conforme este tipo de gobierno.
En Cuba se dá un caso peculiar.Una dictadura seudoizquierdista y militarista, intenta después de más de 5 décadas de voluntarismo caudillista,maquillar sus procederes para no desentonar tanto con las prácticas de los buenos gobiernos,en función de integrarse a la globalización financiera y comercial mundial.
Para eso están diseñando para el  año 2015, una Oposición leal que acepte las mismas reglas de juego hasta ahora existente,incluyendo a los miembros menos viejos de la gerontocracia de verdeolivo como sustitutos impuestos para lidiar con los asuntos económicos y asesorar en lo concerniente a las políticas que mantengan el status quo retocado para la ocasión.
Por otro lado los Órganos de Inteligencia cubanos,han permitido aflorar cierta Oposición Light en la escena nacional para equilibrar la imagen de tolerancia,pero con fuertes filtros que han depurado y dejado afuera o al menos limitado a ciertos actores con potencial real para lograr profundos cambios estructurales.
La defensa de ciertos derechos de determinados sectores de la sociedad cubana que no han sido activados de manera apropiada como gestores de cambio,la contención del emplazamiento a la dictadura en orden de evitar la cancelación de entradas y salidas de y hacia el país para participar en eventos y foros en el extranjero.
Unido  todo esto a un interés personal de capitalizar recursos financieros, tecnológicos y visibilidad mediática para alimentar su ego estudiado por la contrainteligencia castrista,hacen de esta oposición un lastre que no presiona al régimen lo suficiente y no permiten que fuerzas renovadoras y más objetivas asesten a la dictadura el golpe final.

Así se eterniza el proceso enfermizo de no sabernos librar de tan pesado fardo,donde algunos y algunas terminan pareciéndose a sus captores.

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