martes, 4 de noviembre de 2014

Los cubanos en Cuba

Por Pablo Morales Marchán/ CUBAtoday
La Habana, 3 de noviembre.-En un ómnibus P-5 que va desde la Habana  Vieja a Marianao, en la Habana, 15 hombres van sentados, mientras una afrocubana adulta mayor viaja de pie visiblemente cansada. Cargaba una bolsa de lona que parecía tener todos sus años dentro.
Sólo una mujer joven y blanca se ofreció a cederle el asiento en el transporte colectivo y el que ella amablemente rechazó. Pudo ser la Rosa Parks cubana, discriminada no solo por racismo, sino por la ausencia de valores humanos en una sociedad hipócrita y degradada..
Un policía acusó  de desacato a un joven afrocubano llamado Giovanni, de 28 años de edad  en el parque central en la Habana Vieja, el sábado primero de noviembre porque lo sorprendió intentando orinar detrás de un banco del citado lugar.(En todo el lugar hace años no existen baños públicos, solo en hoteles  y restaurantes diseñados para extranjeros.) 
Lo  interpeló de manera obscena  y dió lugar a una reacción de este, contenida por otro amigo que andaba con él, (y que está de visita en el país) tan cubano y tan negro como el otro, solo que tiene residencia italiana hace  varios años. Este último no fue detenido.
Ese mismo policía y en el lugar de marras, dos días después  arrestó  a un hombre blanco  frente a su mujer y a su pequeño hijo, porque este último jugaba en la escalinata del monumento a José Martí.
La mujer del arrestado  vociferó y formó un ¨show público¨ en contra del gendarme, por el trato a su esposo y el no llamarle la atención a una pareja de extranjeros que sí estaban sentados hacía rato en el muro perimetral del monumento.
El mismo día y temprano en la mañana una obesa y desaliñada agente del orden interior junto a otra vestida de civil (que no paraba de ajustarse un jeans a la cadera donde le colgaba un walkie talkie que parecía más un arma de fuego que un radio) detuvieron a un contrariado ciudadano cubano por el solo hecho de estar sentado donde se apoyan los antebrazos en los bancos de piedra del lugar.
Acusado  de ¨Indisciplina social¨ lo enviaron a la estación policial sita en Dragones y Zulueta del capitalino municipio de Habana Vieja, después de este, despotricar en contra de estas funcionarias por tan injusto proceder.
Todo esto pasa todos los días y en todos los lugares de Cuba. Un Estado policial que amedrenta a sus ciudadanos, con una inmensa fuerza policial en las calles, patrulleros, motos, perros, cámaras de vigilancias, agentes  represores  vestidos de civil, ¨informantes revolucionarios¨ escuchándolo todo y corriendo a informarlo a sus ¨anónimos jefes¨.
Añádase a esto un sistema carcelario que explota a los presos pagándoles una miseria por trabajos duros a los que ellos llaman ahora ¨internos¨ y a los que pretenden reeducar en un mundo presidiario y corrupto, donde el que era aficionado del bajo mundo sale profesionalizado y asociado a un grupo mayor delincuencial.



No hay comentarios: