martes, 21 de octubre de 2014

Moviendo fichas a la ofensiva

Por Pablo Morales Marchán/CubaToday
La Habana,20 de octubre de 2014.-El régimen de la Habana(que por cierto, la mayoría es del Oriente del país)ha estado jugando a la defensiva todo el tiempo.
Han sido mayormente respuestas coyunturales, no se atreven a dar pasos adelantados, porque su rígido y ya no tan hermético sistema se ha contaminado de globalización y tecnologías de la información que pueden dar al traste con el casi feudo militarizado, y ahora para evitarlo abogan por comprar voluntades dentro y fuera del país.
Están entregando ciertas cuotas de poder económico, para no perder el mando político y así mantener al menos el mayor dominio posible dentro de las nuevas circunstancias nacionales e internacionales.
Negocian por separado con el generalato y sus tecnócratas, una parte de sectores ahora pro oficialistas (antes no tolerados y reprimidos) como los grupos religiosos, la comunidad LGTBI (lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales) los otrora artistas e intelectuales parametrados y una diáspora ora desmemoriada, ora oportunista, ora agentes de inteligencia cubana.
En oposición está la Sociedad Civil Cubana Independiente, con el logro de haber establecido mecanismos de denuncia, no solo en los medios extranjeros y en la internet, sino también en Foros internacionales tributando  información a los llamados informes Sombra que desmitifican y combaten la  gran farsa gubernamental en la isla.
Sin embargo no se avanza con la velocidad necesaria para salir de la órbita gravitacional castrista por el lastre  que se arrastra al no saber concertarse estrategias de conjunto entre los diferentes grupos y Partidos no legalizados en el país.
Intereses propios o de grupos, un supuesto liderazgo sobre la base de tener mayor visibilidad mediática, un insuficiente trabajo de base de divulgación de proyectos y plataformas políticas hacia adentro de la sociedad cubana, un artero accionar de la contrainteligencia castrista dividiendo e intrigando contra los demócratas.
Un exilio que condiciona la ayuda a la causa exigiendo el cumplimiento irrestricto a su agenda personal, sin tener una visión dinámica de la realidad cubana in situ, una prensa independiente que denuncia sin tapujos al régimen, pero maniatada para criticar a la disidencia por malas prácticas en su accionar, so pena de ser acusados de trabajar para los castro.
Son todas estas razones y otras la que le quitan protagonismo a los que decidieron enfrentar al sistema imperante en Cuba, que cada vez disimula menos la represión e intenta justificarla con estadísticas de que hay países que reprimen más que ellos, olvidando que son los mismos en el poder hace más de 50 años, algo insólito en el mundo en que vivimos.
Para ganar una contienda hay que ser previsor y adelantarse, correr riesgos y tener planes sustitutos, desarrollar una inteligencia emocional para saber lidiar con cada nueva circunstancia que se presente.
No se teoriza sobre el tema cubano, se acciona objetivamente, el tiempo está en contra de un liderazgo que no se consolida, mientras los victimarios que detentan el poder se oxigenan, mutan y cambian de hospedero sin rubor alguno, sin ética.
Son amorales, oportunistas, delincuentes de alto nivel acostumbrados a una cierta impunidad que los protege momentáneamente y que no les exige fidelidad, sino complicidad consciente de que si caen los de arriba, ellos también caerán.
Ellos no pueden apropiarse del mérito de los cambios en la nación, porque ellos no ceden por voluntad propia, actúan condicionados por la presión internacional alimentada de la lucha de los demócratas que dejan bien claro lo que pasa en Cuba.

Los que quieran ser cómplices de los castro asuman su desvergüenza y su oportunismo, los que son portadores de valores democráticos verdaderos, únanse a nuestra lucha que solo terminará su primera etapa cuando instauremos un Estado de Derecho en la isla grande del mar Caribe.

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