La Habana, 26 de octubre de 2014.- De la podredumbre nacen los gusanos.
Entonces los que intentan degradar a los miembros de la Sociedad Civil Cubana Independiente debieran reconocer que el sistema imperante en la isla está corrompido y fermentado.
En un país en que la mentira ha estado a la orden del día, ya sea en los informes oficiales, los medios, los funcionarios, en la simulación de que todo está bien y hablar de lo que está mal es ser contrarrevolucionario o cuando menos ¨hípercriticista¨ o ¨exquisito¨ demuestra cuanta mediocridad, abulia y perfidia existe en el discurso oficial que no puede ni tan siquiera garantizar un vaso con leche para el desayuno de sus ciudadanos.
Han convertido al país en un gran performance, donde la gente hace como que trabaja y el gobierno hace como que les paga, y en la realidad virtual que aparece en el Noticiero Nacional de Televisión la comida abunda y todos los planes productivos y de servicios se cumplen.
Si no fuera por lo triste y deprimente, como chiste llamaría a risa, pero es la vida real de más de 10 millones de personas atrapadas en un gran laboratorio social donde un paranoico y absurdo megalómano ha estado experimentando con todos los que nacimos o habitamos en esta nación.
Limpiar la sociedad cubana de tanto estiércol llevará tiempo, es tarea de titanes. Se respeta el derecho de cada cual de irse de la isla o resignarse a vivir en tan abominable condición, pero la patria necesita de sus hijos más comprometidos donde quiera que estén y lo que hayan sido.
Hace tiempo debimos comenzar esta desinfección. Entre más nos demoremos más basura se acumulará. Habrá que esperar por más ¨gusanos¨ para lograr un alcance nacional y evitar que el cáncer castrista enferme de manera terminal a la Cuba soñada por Martí.
Los que estamos, estamos a la orden de la acción cívica.
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