La Habana, 26 de octubre de 2014.- Toda la miseria humana se concentra de un solo lado. De los que no tienen la razón, los mediocres y los disfuncionales mentales, que yo los consideraría victimas del castrismo en este país.
Entre esos está Gipsian Reyes Sánchez, una ex dama de blanco y su amoral pareja llamado Wilfredo, un oscuro provinciano que aprendió bien el oficio de la albañilería, pero no el de hombre.
Esta infeliz pareja jugando al doble juego (con la oposición y el Departamento 21 de la Seguridad del Estado) intrigó, y creó un mala opinión sobre mi persona, mi moral y respeto que solo beneficia a los Órganos de la Inteligencia Cubana por atentar contra mi credibilidad de periodista independiente.
Ella se acercó a mi persona simulando conocerme de antes y con credenciales de opositora, logró que me fuera a vivir a su casa en el edificio 18 SPA en el apartamento 10 del cuarto piso ,de Micro X ,Alamar, Habana del Este, Cuba, cuando aún estaba con su marido.
Al que supuestamente abandonó a los pocos días de entrar yo en su casa y con el que fingió romper definitivamente, para establecer un relacion amorosa oculta que me forzara a algún acto violento contra ella y su cónyuge si yo descubría su infidelidad.
Situación que no se dio ,pues ella forzó una relación de pareja que no existía ,ni tan siquiera en la intimidad, pues ella sabe que tengo mi pareja que es una mujer canadiense y que yo solo me mantenía allí por ayudarla antes de salir a un viaje que tengo planificado a Canadá.
El teléfono de Gipsian (537) 7650255, supuestamente controlado por la Seguridad del Estado y su madre, Reina conectaba en el cuarto para estar atenta a lo que yo hablaba en su cuarto.
Vecinos casi todos pertenecientes al Ministerio del Interior. Una teniente coronel llamada Blanca, delegada del consejo del Poder Popular del área, dos investigadores del Departamento de la Policía Técnica, un ex agente de la Seguridad del Estado, de apellido Duncan, y su propia madre ,Reina, ex oficial de la Policía Técnica y el abuelo paterno de su hija Solange, miembro de la Seguridad de Estado, entre otros.
Gipsian revisaba mi celular, oía mis conversaciones por teléfono, leía a mis espaldas cuando iba a escribir en mi cuenta de correo en internet, me hablaba mal todo el tiempo de Berta Soler líder del que fué su Movimiento y en el cuál fue sancionada por la sustracción de alimentos de una ayuda alimentaria de otra miembro de las Damas llamada Aniuska.
Organizó la venta de uno de mis celulares a un oficial del MININT (Ministerio del Interior)compra que no se realizó pero que propició que revisarán la memoria interna y la tarjeta micro sd, puesto que yo había simulado que había tirado algunas fotos a la academia militar Máximo Gómez que se encuentra cerca del lugar.
Otro móvil, marca iPhone, regalo de un amigo canadiense que lo llevé a un mecánico de celulares llamado Daniel que vive en Alamar y que me quiere entregar el teléfono roto después de un mes de habérselo llevado para su venta ,sugerida gracias a la persuasión de Gipsian de que se lo vendiera a este timador.
Entreabría la puerta para lo que yo hablara se escuchara en casa de los vecinos militares. Simulaba ir a casa de una amiga enfermera llamada Regla que practica su misma religión (yoruba) y la cual siempre se encerraba a conversar con ella a solas y que hacia presión para que ella abandonara su movimiento de las Damas y no paraba de hablar mal de la líder y aconsejarle que le pidiera trabajo a la delegada que es militar y su vecina.
Fue citada por un agente de la contrainteligencia cubana, nombrado David, en la unidad de la PNR de Habana del Este, y cuando salió sonriente dijo que el tal David le dijo que se cuidara porque había el rumor de que ella colaboraba con la policía política y en donde el susodicho le comentó también, despectivamente sobre mi persona y que en la Oposición nadie le quitaba el sueño.
Un sinnúmero de incidentes y percances refuerzan mis fuertes sospechas que la acusan ineluctablemente. Hubo tanto cinismo, que me espetó en un par de ocasiones que yo rodaría escaleras abajo con mi valija personal y no pasaría nada porque la policía no iba a interceder por un opositor y que si yo con el tiempo la desenmascaraba como agente, no le iba a pasar nada a ella.
El día que decidí publicar mis comentarios sobre mi sospecha de estar bajo un fuerte operativo policial en esa casa (en mi cuenta de FACEBOOK) la madre decidió primero ofenderme y luego expulsarme esa misma noche de la casa, alegando que yo era un delincuente y que estaba involucrado en una supuesta agresión al supuesto ex marido de su hija llamado Wilfredo.
¿Con qué clase de gente cuentan los castristas para defender su decadente régimen?
Solos los perdedores le pueden echar mano a esta ralea para intentar retardar la caída eminente de su sistema.