lunes, 2 de junio de 2014

Opositores pacíficos sí, victimas no



Opositores pacíficos sí, victimas no

Por Pablo Morales Marchán/ CubaToday

La Habana, 2 de Junio de 2014.-La Sociedad Civil Independiente cubana tiene que funcionar mejor que la farsa montada por los castro hace más de 50 años, si de verdad se quiere derrotar a la tiranía.

Las tácticas y estrategias  tienen que apuntar a un solo objetivo  que es hacerse visible para la ciudadanía, demostrando funcionalidad a partir de proyectos concretos dentro de las comunidades urbanas y rurales.

Organizar campañas de todo tipo, como contra la violencia de cualquier género, la divulgación de la declaración de los Derechos Humanos, la legislación vigente en el país y su estudio de acuerdo a los intereses específicos de cada sector, entre otras, es una manera eficiente de revertir la falta de activismo, eliminar gradualmente el adoctrinamiento y el terror impuesto por el estado policial.

Programas de ayuda a los sectores más vulnerables, como el adulto mayor, la niñez y la juventud, las mujeres, los afrodescendientes, los grupos LGTBI (Lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, intersexuales) educando en la convivencia, eliminando todo tipo de discriminación y fomentando la emancipación de estos grupos.

Canalizar sus necesidades a través de una participación más activa en el país, haciendo propuestas de mayor inclusión social y protección legal a través de Organizaciones No Gubernamentales internacionales  vinculadas con las de formación nacional.

Lograr un respeto integral a las diferencias en lo político, lo religioso, lo sexual, lo genérico, a los cubanos donde quiera que estén, exigiéndole al gobierno por todos los derechos desde organizaciones independientes, como Sindicatos, Movimientos, Partidos, grupos de Derechos Humanos, etc.

Los periodistas, juristas y bibliotecarios independientes (sin importar su legalización oficial) tienen que trabajar comunicando, denunciando, emplazando al sistema, asistiendo a la ciudadanía en todos los órdenes y extender su radio de acción, creando  contactos con el pueblo, buscando ramificarse dentro del tejido social cubano y contribuyendo al flujo de información.

La propuesta concreta y efectiva es mejor que la protesta sin demandas específicas. Ganar membresía por simpatía y compromiso real con posibles  soluciones a los problemas, sin caer en demagogia y populismo, es un mensaje claro de sentido de pertenencia a los diferentes estratos sociales.

No más victimismo, ni mensajes de terror a la población, recibiendo palizas soberanas para buscar un protagonismo disfuncional. Hay que preservarse para asumir el futuro liderazgo por capacidad e inteligencia emocional y no por un aval de represión del castrismo.

Entrelazar todas las corrientes posibles de pensamientos y acciones cívicas en un número considerable (somos más de 11 millones de cubanos dentro y fuera de la isla) hacerla orgánica, sin dejar de combatir duramente a la llamada ¨oposición leal¨ (engendro de los castro para evitar el enjuiciamiento y lograr el borrón y cuenta nueva).

Reconocer a los verdaderos líderes, es evitar darles oxígeno a los tiranos, el desangramiento económico y detener el que se sigan rompiendo los sueños de tantos cubanos. 


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