martes, 24 de junio de 2014

La semilla del terrorismo

Por Pablo Morales Marchán/ CubaToday
La Habana, 22 de junio de 2014.-La pobreza es la principal causa del terrorismo, y no solo la material, sino también la espiritual. Los extremismos o fundamentalismos religiosos y políticos crean divisiones muy difíciles de eliminar, se pierde la cultura del diálogo y del entendimiento y se desata una espiral de violencia infinita.
Muchos de los tristes dictadores que han emergido a través de la historia Universal han padecido de una manía de grandeza,(megalomanía) que en realidad es una autoestima muy baja necesitada de ser alimentada por la sumisión de grandes masas manipuladas, por una maquinaria propagandística a favor de su ¨personalidad.¨
La exclusión social y la falta de perspectivas de vida, hacen que esta ¨ralea¨ capitalice las ansiedades de las masas y fabriquen expectativas demagógicas con las que narcotizan la conciencia nacional de sus respectivos países.
Una habilidad enfermiza de torpedear la coexistencia de la diversidad, crear una fidelidad impuesta a base de amenazas y terror entre los suyos, y sobre todo abusar de un falso nacionalismo, reinventado un antisistema donde todo gira alrededor de sus intereses personales hacen de estos terroristas y sus seguidores una vergüenza para la raza humana.
Ya sea a nivel de régimen, secta, milicia, o cualquier otro tipo de agrupación para delinquir, esta forma de pensamiento y acción es una forma malévola de usar determinadas habilidades para justificar espurios intereses, hacer involucionar las relaciones humanas a cualquier nivel, convirtiéndose en  un estado total de disfuncionalidad para los que la practican.
Los sistemas sociopolíticos o religiosos no son perfectos, porque son hechos por hombres y mujeres que no son perfectos, pero destruir lo ya hecho es atentar contra el legado que han dejado otras civilizaciones del pasado.

Perfeccionarlos de manera democrática es la mejor manera de no generar exclusión y desesperanza, caldo de cultivo para quienes en nombre de supuestas libertades y bienestar prometido, siembran odios y diferencias que acaban con el sentido común y solo conducen a más miseria y destrucción.

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