jueves, 15 de mayo de 2014

Sentido de vida o modo de vida

Por Pablo Morales Marchán/ CubaToday
LA HABANA, 26 de Abril- El discurso oficial en Cuba en los últimos tiempos reitera constantemente la necesidad de destrabar las fuerzas productivas en la isla, condición sin la cual no es posible elevar los resultados económicos.
Dicho de esta manera pareciera una verdad de Perogrullo, sin embargo del dicho al hecho va un gran trecho. Ellos nunca aprendieron nada de administración de economía, ni de  los estándares que rigen el comercio a nivel mundial.
Su maquinaria burocrática ha sido por naturaleza  entorpecedora  de las fuerzas productivas. Mala planificación, falta de previsión, y como colofón un falso sentido de pertenencia  de muchos funcionarios al frente de las empresas estatales, ha sido el gran lastre que hundió la economía de la isla.
Son malos administradores de los recursos materiales y de los recursos humanos(los castristas),ha primado el interés político por encima  del desarrollo de la nación y  los pocos recursos que se  han generado se dedicaron a políticas fallidas en lo nacional y a campañas mediáticas y de guerras ajenas, entre otras.
Lo peor de todo esto es que no lo reconocen y abogan por reconvertir a militares en tecnócratas y  a políticos de su nefasta ideología en asesores de economía, reforzando su permanencia en el poder con la quimera de que ahora sí van a lograr el bienestar y el desarrollo del pueblo cubano.
Están apostando por el capitalismo de Estado, de una manera cínica. Han permitido la pequeña iniciativa privada para absorber el excedente laboral  producto del reordenamiento interno y en lo que se ha convertido es en una legalización del mercado negro que existía anteriormente,y sin dar garantías, ni proteger su crecimiento dentro del marco legal a estos nuevos emprendedores.
Son como la nueva versión del perro del hortelano, donde ellos sí comen y no dejan comer a los demás. No les interesa verdaderamente el desarrollo, su politiquería ha sido, es y será el continuismo en el poder como modo de vida y no como sentido de vida en función de las necesidades crecientes del ciudadano cubano.


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