Por Pablo Morales
Marchán/CubaToday
La Habana, 27 de
Abril.-Hay deseos que pueden disimularse, otros son más difíciles de esconder y
Vladimir con todo su entrenamiento como ex oficial de los Servicios de
Inteligencia Soviético (KGB) no puede ocultar su irrefrenables intenciones de
crecer y geo posicionarse como los otros, miembros del BRICS(Brasil, India,
China y Sudáfrica)todos ellos con grandes extensiones territoriales.
El juego cerrado en
la alternancia entre la presidencia y el
cargo de primer ministro, desatado en los últimos años por él y Medevyed, lo
consolidó como el hombre que llevará a cabo el sueño nacionalista ruso de
recuperar el protagonismo mundial que detentaron en la época de la guerra fría
cuando eran la otrora Unión Soviética.
Su canciller
Serguei Lavrov, medió en el conflicto sirio y logró cierto prestigio con su
labor obstruccionista en el Consejo Permanente de Seguridad en las Naciones
Unidas (ONU), pero el asunto de la península de Crimea y el modo en que tratan
de justificar su anexionismo de este territorio (y probablemente otras regiones)
escudándose detrás del pretexto de los intereses de la población de origen
ruso, podrían sentar un mal precedente en la actual coyuntura internacional.
Ya ocurrió otro
incidente de este tipo en el pequeño territorio de Osetia del Sur, donde
gracias a la intervención internacional la geofagia del Kremlin quedó
amordazada.
Ucrania fue
considerada en el pasado como el gran granero de Europa, (condición que perdió
cuando el accidente en la planta nuclear de Chernóbil) la determinación de los ucranianos de
convertirse en parte de la Unión Europea, preocupó enormemente al cuartel
general en Moscú, cuando su carta de triunfo, el ahora depuesto presidente
proruso Yanukovich, huyó del país y buscó cobija en los que ahora quieren
intervenir sutilmente en Ucrania, después del intento fallido de anexársela.
Inteligente actuar
el del Presidente de los Estados Unidos de América y otros mandatarios en
reforzar sanciones económicas contra Rusia en caso de que el nuevo conflicto en
el sudeste ucraniano llegue a la confrontación bélica, al Moscú mover fuerzas
militares a la frontera, cuando Kiev militarizó la zona por razones de
seguridad nacional en contra de rebeldes de origen ruso y la posibilidad de que
el país se convierta en miembro del Tratado del Atlántico
del Norte (OTAN).
Los rusos fueron
imperialistas feudales, después comunistas, y ahora pretenden expansionarse con
bases militares en Latinoamérica y el resto del mundo, donde necesitan más
recursos materiales y humanos en pos de sus ambiciones globales.
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