miércoles, 21 de mayo de 2014

Martí: Dos Ríos

Por Pablo Morales Marchán/ CubaToday

La Habana, 19 de mayo de 2014.-El Apóstol, el Maestro, el Poeta, el Cubano Insigne, el Héroe Nacional murió físicamente hace 119 años, en Dos Ríos, antigua provincia de Oriente, pero su legado es y será orgullo de los cubanos que respetan su grandeza y odian eternamente al tirano que humilla el suelo patrio.

Tanto que se habla y se publica en su nombre, tanto que se quiere educar a las nuevas generaciones en los ideales martianos, que se ha hecho extraño y distante en las mentes de nuestra niñez y juventud que solo lo evoca por la ¨Edad de Oro¨ y sus poemas más trillados, cuando todos, absolutamente todos tenemos que aprender mucho de las enseñanzas de ese egregio cubano infinito y humano.

¨La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida¨, es una de las frases que más encierra el espíritu de perseverancia, de continuidad a un ideal. Homenajearlo con hechos afines a sus metas, es la mejor forma de no dejarlo morir y no permitir que nadie lo mancille y tergiverse su imperecedera visión de ¨una Cuba con todos  y por el bien de todos¨.

Si fuéramos un poquito Martiano todos los días, fuéramos no solo patriotas, sino mejores seres humanos. Nos convertiríamos en algo verdaderamente relevantes para nuestros hijos y para las futuras generaciones.

Hay dos tipos de cubanos, al que les importa su país y el bienestar de todos y a otros que en sus bajas pasiones y miseria humana se jactan de su oportunista posición, ignorando exprofeso la suerte de los pobres de la tierra.

Sin libertades plenas no hay desarrollo posible, sin oportunidades para todos no hay país posible. El sentido de pertenencia no se impone, se logra cuando cada cual verdaderamente logra vivir en Cuba, sin miedos, sin temor a ser discriminado, con plena participación en la vida del país.

¨Patria es Humanidad¨, no sistema que impone y excluye según la conveniencia del grupo del poder, que tiene que estar en ese nivel por amplia y expresa mayoría, con la potestad para el pueblo de removerlos cuando no respondan a los intereses de sus ciudadanos.

--

No hay comentarios: