Pablo Morales Marchán/ Cubatoday
La Habana, 27 de mayo de 2014.-El reordenamiento interno en Cuba está condicionado enormemente por la situación actual que vive el mundo producto de la globalización que gana espacio en todos los órdenes de una manera tan dinámica que quien no se integra, se auto margina.
Después de más de 5 décadas de la dinastía de los castro en el poder y con la pérfida intención de continuar en el mismo, están cambiando a duras penas el rígido mecanismo y están liberando muy despacio las fuerzas productivas y al mismo tiempo refuerzan las fuerzas represivas, garantes de su continuismo y así intentar contener a la sociedad civil independiente que puja con más fuerza cada día por una democracia funcional y un Estado de Derecho.
La estrategia ha sido siempre ganar tiempo para maniobrar según su conveniencia,controlar la situación hasta sus funerales y dejar establecidos en el poder a sus familias y acólitos más cercanos.
Crear falsas ilusiones de cambios estructurales y relevo de los históricos por la nueva hornada de obedientes y fabricados líderes para aparentar renovación y crear la imagen necesaria para la opinión pública internacional de que se está generando un nuevo tipo de pensamiento en la gerontocracia, cuando en realidad lo que está es agobiada por los años y no alcanza a cumplir con sus obligaciones inherentes a sus cargos.
Después de tantas mentiras y simulación, producto del adoctrinamiento forzado de muchos de estos oportunistas líderes- para poder lograr ciertos beneficios- se han decidido(los castro) definitivamente por el mando vertical y están creando todo tipo de confort y facilidades para los militares más entregados que demuestren fidelidad incondicional al régimen, construyendo ciudades militares modernas, autos flamantes entre otros privilegios.
Todo esto a costa del erario público, que entre otras fuentes, se llena los bolsillos de la contribución de los trabajadores por cuenta propia (TCP) que sin mercado mayorista, ni la protección legal debida, están obligados a tributar al Estado cuotas mínimas establecidas por estos.Bajo el acoso permanente de inspectores de la Oficina Nacional de la Administración Tributaria (ONAT) que se han convertido en una especie de corruptela que no deja crecer a la pequeña iniciativa privada en la isla.
Ahora con la nueva Ley de Inversión Extranjera (77), están queriendo recabar más fondos para pagar las deudas que tienen con sus aliados y otros que no lo son, honrar los gastos públicos que cada día se ven más deprimidos y seguir comprando voluntades de falsos adeptos.
Con la venta de autos, casas y remesas de familiares y amigos, algunos cubanos pagaron su emigración temporal o permanente hacia diferentes países, otros decidieron apostar por invertir en el país en pequeños negocios, y la gran mayoría sobrevive dependiente de misérrimos salarios y la divina providencia.
Los culpables de tanto desastre, NO pueden ser la solución a los tantos problemas que ellos mismos han causado siempre pensando en sus intereses personales.