miércoles, 16 de abril de 2014

Nostalgia del pasado

Por Pablo Morales Marchán/CUBATODAY
LA HABANA, 12 de Abril.-Muchos cubanos y cubanas dentro y fuera de la isla tienen una especial añoranza por el pasado. Como dice el refrán, recordar es volver a vivir.
Recuerdos de la niñez y de la juventud, de la primera novia o novio, del primer beso furtivo o del descubrimiento del amor y el sexo, uno antes y el otro después o al mismo tiempo, los amigos de entonces, las aventuras en grupo, las ganas de ser adulto e independiente, los almuerzos y comidas en familia y un sinfín de recuerdos que llenan el almacén de historias reales o imaginadas de cada cual.
Algunos  abuelos de hoy que viven en la isla relatan a los más jóvenes lo barato que era la comida en la Cuba de antaño, la eficiencia de los servicios, el poder adquisitivo del dinero, la importancia de la honradez y la responsabilidad con el trabajo, las diferentes ofertas de ropas y zapatos de buena calidad y los diferentes precios en dependencia de lo que cada cual pudiera pagar y el buen gusto al vestir del cubano.
Lo difícil que era conseguir empleo sin calificación, las luces de neón de los comercios en la Habana durante la noche, los bailables simultáneos en toda  la ciudad, en donde había una vida nocturna activa y la exigencia de la calidad en todos los servicios entre tantas otras vivencias.
Los abuelos que vivían en el campo cuentan las historias de la campiña cubana, los trabajos duros de la agricultura, la vergüenza de hacer bien las labores del campo y sentirse orgullosos de ser campesinos. Había analfabetismo y escaseaba el trabajo algunas veces, pero nadie emigraba fuera del país por esta situación.
El respeto por los mayores y el orgullo de ser cubano, las diferentes clases sociales existían en todo el país, el catolicismo como religión preponderante y en menor grado las religiones de origen africano.
En contraposición los medios oficiales relatan sucesos históricos militares, de la llamada revolución de verde olivo que debía traer mayor nivel de vida al pueblo, de los combates contra el depuesto gobierno, los aniversarios de supuestos triunfos revolucionarios escondidos detrás de celebraciones con otros propósitos, la Sierra Maestra y el Escambray como escenario de fondo,  barbudos que en realidad eran forajidos, una recalcitrante manera de atormentar a las nuevas generaciones y a los de aquel entonces con una versión de la historia contada por los secuestradores de los sueños de muchos y la gran estafa de presentarse como  proyecto social superior.

De pensar tanto en el pasado, quieren hacerle olvidar el pasado reciente y el triste presente(los castristas) a la mayoría de los nacionales que apenas pueden pensar en el futuro al no existir un proyecto de nación decente y creíble.

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