Por Pablo Morales
Marchán/CUBATODAY
LA HABANA, 12 de
Abril.-Muchos cubanos y cubanas dentro y fuera de la isla
tienen una especial añoranza por el pasado. Como dice el refrán, recordar es
volver a vivir.
Recuerdos de la
niñez y de la juventud, de la primera novia o novio, del primer beso furtivo o
del descubrimiento del amor y el sexo, uno antes y el otro después o al mismo
tiempo, los amigos de entonces, las aventuras en grupo, las ganas de ser adulto
e independiente, los almuerzos y comidas en familia y un sinfín de recuerdos
que llenan el almacén de historias reales o imaginadas de cada cual.
Algunos abuelos de hoy que viven en la isla relatan a
los más jóvenes lo barato que era la comida en la Cuba de antaño, la eficiencia
de los servicios, el poder adquisitivo del dinero, la importancia de la
honradez y la responsabilidad con el trabajo, las diferentes ofertas de ropas y
zapatos de buena calidad y los diferentes precios en dependencia de lo que cada
cual pudiera pagar y el buen gusto al vestir del cubano.
Lo difícil que era
conseguir empleo sin calificación, las luces de neón de los comercios en la
Habana durante la noche, los bailables simultáneos en toda la ciudad, en donde había una vida nocturna
activa y la exigencia de la calidad en todos los servicios entre tantas otras
vivencias.
Los abuelos que
vivían en el campo cuentan las historias de la campiña cubana, los trabajos
duros de la agricultura, la vergüenza de hacer bien las labores del campo y
sentirse orgullosos de ser campesinos. Había analfabetismo y escaseaba el
trabajo algunas veces, pero nadie emigraba fuera del país por esta situación.
El respeto por los
mayores y el orgullo de ser cubano, las diferentes clases sociales existían en
todo el país, el catolicismo como religión preponderante y en menor grado las
religiones de origen africano.
En contraposición
los medios oficiales relatan sucesos históricos militares, de la llamada
revolución de verde olivo que debía traer mayor nivel de vida al pueblo, de los
combates contra el depuesto gobierno, los aniversarios de supuestos triunfos
revolucionarios escondidos detrás de celebraciones con otros propósitos, la
Sierra Maestra y el Escambray como escenario de fondo, barbudos que en realidad eran forajidos, una
recalcitrante manera de atormentar a las nuevas generaciones y a los de aquel
entonces con una versión de la historia contada por los secuestradores de los
sueños de muchos y la gran estafa de presentarse como proyecto social superior.
De pensar tanto en
el pasado, quieren hacerle olvidar el pasado reciente y el triste presente(los
castristas) a la mayoría de los nacionales que apenas pueden pensar en el
futuro al no existir un proyecto de nación decente y creíble.
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