Por Pablo Morales
Marchán/ Cubatoday
La Habana, 15 de
Abril.- Para bien y para mal, los sucesos que están ocurriendo en el país
sudamericano son una enseñanza para el pueblo cubano y el resto del mundo.
Han sido
lamentables las pérdidas de vidas
humanas y materiales, como consecuencia
de la violencia desatada, pero como
decía el benemérito de las Américas, Benito Juárez, el respeto al derecho ajeno
es la paz.
La intolerancia del
régimen de Nicolás Maduro, impuesto al pueblo venezolano desde la Habana, después
de la muerte del líder populista Hugo Chávez, trajo un vacío de liderazgo
genuino que desembocó en una crisis general que en menos de un año devastó la
infraestructura e hizo más inseguro al país en todos los órdenes.
La oposición a tamaño
desastre no se hizo esperar y se hizo patente en las calles de varios Estados
de la nación con protestas populares conocidas como ¨guarimbas¨.
Los estudiantes universitarios tuvieron un protagonismo
destacado, y aunque fueron objetos de
una violencia inusitada por parte de los llamados ¨colectivos¨ que no eran más que bandas
paramilitares chavistas integradas por
malandros (delincuentes) y asesores militares cubanos, no lograron amilanarlos.
El gobierno
Madurista, tuvo que ceder y sentarse a la mesa de negociaciones con la
Oposición, con la Mesa Unida Democrática (MUD) y como mediador, La Unión de
Naciones del Sur (UNASUR) para lograr el consenso y la inclusión de todas las
fuerzas activas en Venezuela.
El ejemplo de
resistencia cívica de la oposición venezolana demuestra que cuando hay
convicción y entereza, se logra reconocimiento y espacio dentro del diseño del
tejido social que refuerza los frenos y contrapesos necesarios para que el
oficialismo no desgobierne.
Con un régimen
dictatorial por más de 50 años de
nepotismo, que no reconoce a la Oposición y determina casi todo a través del único
partido legal en la isla, el Partido Comunista, la apatía, el oportunismo
y las lamentaciones
no resuelven los problemas, y muchos menos instauran una democracia funcional en Cuba.
Parafraseando un
pensamiento ajeno: …¨Los pueblos tienen el derecho y la obligación de tomar las
riendas de sus destinos, o serán azotados con ellas¨…
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