lunes, 4 de noviembre de 2013

La felicidad


Por Pablo Morales Marchán/Hablemos Press
LA HABANA,  de Septiembre.-El concepto de esta es relativo, porque varía de una persona a otra, incluso en diferentes etapas de la vida de un individuo,donde no se manifiesta del mismo modo.
Un guajiro (campesino) en la Sierra Maestra en Cuba,su ideal de realización podría ser, sentarse en un taburete (silla)en la entrada de su bohío (casa hecha de madera de la palma real)contemplar su sembradío, sus animales de cría, tomarse el buche de café que su adorada guajira le ha colado, y ver la puesta de sol a través del lomerío,acompañado de sus vejigos(hijos).
Un gerente en la Habana, vestido con un traje Armani, en el bar Turquino del Hotel Habana Libre, toma whisky Vat 69 o Johnny Walker(etiqueta azul)en un vaso old fashion, a la roca. Mira su reloj marca Rolex,y llama a su mujer desde su móvil IPhone 5S y le describe como le fué el día,y lo bello que es el atardecer en la ciudad, (entre susurros eróticos) visto desde el piso 25,donde él se encuentra.
Dos estudiantes de la Universidad de la capital cubana, están sentados en el malecón contemplando el ocaso a golpe de guitarra, enamorándose con una canción de Arjona, mientras el salitre y la infinidad de ese momento los embriaga.
Lo único que se necesita para todo eso y mucho más, es la libertad. Sin politiquería, sin simulación, sin mentiras. Sin castro comunismo.
Tú decides, si Cuba cambia.





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