Por Pablo Morales
Marchán/Hablemos Press
LA HABANA, de Septiembre.-El concepto de esta es
relativo, porque varía de una persona a otra, incluso en diferentes etapas de
la vida de un individuo,donde no se manifiesta del mismo modo.
Un guajiro
(campesino) en la Sierra Maestra en Cuba,su ideal de realización podría ser, sentarse
en un taburete (silla)en la entrada de su bohío (casa hecha de madera de la
palma real)contemplar su sembradío, sus animales de cría, tomarse el buche de
café que su adorada guajira le ha colado, y ver la puesta de sol a través del
lomerío,acompañado de sus vejigos(hijos).
Un gerente en la
Habana, vestido con un traje Armani, en el bar Turquino del Hotel Habana Libre,
toma whisky Vat 69 o Johnny Walker(etiqueta azul)en un vaso old fashion, a la
roca. Mira su reloj marca Rolex,y llama a su mujer desde su móvil IPhone 5S y
le describe como le fué el día,y lo bello que es el
atardecer en la ciudad, (entre susurros eróticos) visto desde el piso 25,donde
él se encuentra.
Dos estudiantes de
la Universidad de la capital cubana, están sentados en el malecón contemplando
el ocaso a golpe de guitarra, enamorándose con una canción de Arjona, mientras
el salitre y la infinidad de ese momento los embriaga.
Lo único que se
necesita para todo eso y mucho más, es la libertad. Sin politiquería, sin
simulación, sin mentiras. Sin castro comunismo.
Tú decides, si Cuba
cambia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario