martes, 26 de noviembre de 2013

Emigración y regionalismo


Por Pablo Morales Marchán/Hablemos Press
LA HABANA, 18 de Noviembre.-La libertad de movimiento como las otras libertades fundamentales en Cuba, han estado coartadas por el régimen de la Habana.
En las décadas de los 60 y 70, hubo una emigración interna en función de las distintas campañas como la de la alfabetización, que envío miles de personas de la ciudad al campo a enseñar a leer y escribir a los campesinos en sus lugares de orígenes, estrategia que buscaba allanar el camino para el posterior adoctrinamiento de este sector y reforzar junto con la reforma agraria su compromiso con el sistema castrista.
Otra de ellas fue la zafra azucarera de los 10 millones de toneladas, (meta de producción) donde fueron movilizados miles de personas hacia los campos de Cuba, para el corte de caña de azúcar, resultando todo esto un gran chasco para la economía nacional.
Desde los 90s han estado trayendo contingentes de otras provincias, hacia la capital, en especial de las 5 provincias del Oriente cubano, la región más pobre del país,(de una de ellas ,Holguín son los castro nativos) para reforzar el Ejército, la Policía, la Construcción, la Educación, entre otros sectores debido a la emigración constante de los cubanos hacia otras labores y otros países.
Esta situación ha exacerbado cierto regionalismo, (especialmente en la Habana) pues las provincias con más desarrollo no ven con buenos ojos la invasión de otros connacionales que en su mayoría vienen por intereses del sistema para apuntalar sus políticas fallidas y otros por su condición de delincuente acorralado en su lugar de origen.
Exportan la fuerza laboral calificada a países del tercer mundo, obteniendo grandes ganancias con esto. Separando familias enteras con el consabido traumatismo social que implica, debilitando los valores cívicos morales que se forman desde la base del seno del hogar.
Facilitan la manera de envío de remesas y viajes de placer a esos mismos que hizo emigrar un día por sus malas políticas, que han dejado en ruinas a la economía del país y quieren hacer borrón y cuenta nueva, como si los damnificados no tuvieran el derecho de demandar justicia.
Apuestan (el régimen comunista) por la estrategia del ¨divide y vencerás¨, donde alimentan cierto resentimiento entre los mismos cubanos, que ha estado subyacente desde los mismos comienzos de las guerras de Independencia, unido a la envidia que sienten por los estadounidenses a los que intentan culpar de todos sus descalabros.
Los castro son notorios aprendices de Maquiavelo y Fouché, usan todos sus recursos, creando nuevos y refinados métodos tropicalizados para seguir expoliando a una nación a la que consideran su feudo familiar.

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