Por Pablo Morales
Marchán/Hablemos Press
LA HABANA,14 de
Noviembre.-La educación empieza en la cuna y no termina sino en la tumba, dijo
nuestro apóstol y héroe nacional José Martí. Todo en la vida es un eterno
aprendizaje y nadie tiene todas las respuestas, aunque existen algunos que ni
siquiera se preguntan el ¿por qué? de las cosas.
Hay quienes tienen
claras sus responsabilidades y otros no son consciente de ellas, por abulia o
por ignorancia premeditada.
La primera y la más
importante es la responsabilidad con uno mismo. Todo lo que emane de tus actos
tiene repercusión en tu vida y en la de los demás.
Los hijos son parte
inseparable de quienes los traen al mundo al que ellos no pidieron venir. Los
cuidados que ellos demandan son
obligados, no por ley, sino por el instinto natural de cuidar tu prole porque estás a la cabeza del reino animal.
Su educación
integral depende de ti, de tu ejemplo, de que entiendas que en la medida de que
lo hagas partícipe de las decisiones en su vida, lo capacitarás para ser
responsable y respetuoso de lo que se decida, puesto que está interactuando con
sus padres, familiares, amigos y la sociedad en sentido general y eso refuerza
el sentido de pertenencia a su entorno.
Entender todo esto
y aplicarlo en la vida real,no depende de tener dinero,ni altos estudios,ni
mucho menos la imposición por la fuerza, porque sería nefasto para su
crecimiento espiritual y lo harías miserable y crearías el caldo de cultivo
ideal, para potenciar un soldado del mal.
No dejes que
utilicen a tus hijos para las malas causas, nada les dará poder eterno, más que
la moral y el respeto a las diferencias, el sentimiento humano de ver a sus
semejantes y amarlos como si fuera a sí mismo y
así evitarías que sean utilizados por apóstatas que tuvieron una infeliz
niñez y se convirtieron en hombres rotos, jugando a sustituir a Dios.
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