Por Pablo Morales
Marchán/Hablemos Press.
LA HABANA, de Noviembre.-Muy pocas figuras de la
historia de Cuba fueron comunistas o se identificaron con esta corriente
ideológica.
La idiosincrasia
del cubano nada tiene que ver con los preceptos de esta tendencia política.
El comunismo se
instaura en la isla por oportunismo político de Fidel Castro para lograr el apoyo
de la otrora Unión Soviética en la época
de esplendor de la guerra fría.
Escuchar a nuestros
niños en las escuelas decir ¨Pioneros por el comunismo, seremos como el che...¨es lesivo a nuestra vergüenza
nacional.
Aventurero
homicida,que viajó por medio mundo, creando guerrillas, reforzando movimientos
insurgentes en países del tercer mundo, teniendo su país de origen(Argentina)
grandes problemas por resolver.
Ayer,era
internacionalismo proletario lo que hacia este pretendido adalid tercermundista,
hoy convertido en mito por obra de la mercadotecnia de izquierda, que lo vende
como si fuera un héroe salido de las historietas para niños, cuando lo que en
realidad hacía era terrorismo internacional e injerencia en los asuntos
internos de otras naciones.
Nuestro apóstol
José Martí,Camilo Cienfuegos, Antonio Maceo, entre otros, tienen sobrados
méritos para ser el mejor ejemplo de
conducta a seguir por todos los cubanos
y cubanas.Están relegados a planos secundarios en la lista de la maquinaria
doctrinal castrista por no ser comunistas.
Hoy ser militante
del PCC o de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) es una ventaja para encontrar
buenos empleos por confiabilidad ideológica en el país o en las dependencias
del Estado cubano en el exterior.
La Constitución de
Cuba le dá todo el poder al Partido Comunista Cubano (PCC) siendo este el único
legalmente permitido. Con un pequeño porciento de membresía en comparación con
el número nacionales que dicen representar, ellos no son la vanguardia de este país.
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