Por:Pablo Morales Marchán/Hablemos Press
LA HABANA,18 de Septiembre.-Todo sistema social
funciona con la anuencia de los que obedecen las reglas del juego, o al menos
apoyan de manera tácita -en un número predominante- la balanza a favor del statu quo.
Muchas veces se afirma que el cubano es víctima del
régimen imperante en la isla, y se soslaya el hecho de que cada cual es dueño
de su destino,si está dispuesto a pagar el precio de la libertad y no dejarse
imponer algo con lo que no está de acuerdo.
El concepto de víctima, no funciona entre los
activosdemócratas cubanos, al denunciar
la manera en que algunos cubanos enmascaran
su cobardía, que por su baja autoestima
y nivel de ambición personal, se convierten en lastre para el desarrollo pleno
de todas las libertades que traerían el desarrollo pleno al país.
La dictadura apuesta por el supuesto voto de la
mayoría a su favor, convirtiéndolos en personas de un bajo perfil cívico,en
estadísticas para reafirmar su poder.
Otras técnicas del sistema es desacreditar a los
opositores y a los que emigran y no se prestan al discurso oficialista de complicidad,
inmiscuyéndose en sus vidas personales y calumniándolos de manera impolítica.
En la arena internacional, cultivan cómplices con
privilegiosen la isla, siempre y cuando se hagan eco en sus países de origende
la doctrina ideológica de los mandamases de la mayor de las Antillas en el
Caribe, y son invitados con todos los gastos pagos a participar en actos
oficiales, celebrando fechas patrias con cobertura mediática internacional.
Así quedan al descubierto a grosso modo, algunas de las
tantas caretas que usa la dictadura de más larga data en el mundo.
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