Por: Pablo
Morales Marchán. pmmarchan@ gmail.com
La
neutralidad ayuda al victimario, no a la víctima. Son tiempos de tomar partido
al lado de la verdad. La libertad y la verdad han de andar unidas en un solo
cuerpo, para que la mentira y la injusticia que se traicionan a sí mismas, no
ganen espacios, ni adeptos.
Cada cual
tiene la opción de elegir,si es espectador activode su realidad, o si la
vergüenza y su valor pesan el aire que respira. Romper con la inercia de la
frustración y la mediocridad, es obra de los que se asfixian en esta atmósfera nauseabunda de
sumisión a alguien y a algo que no es mejor que tú y que convierte tus sueños
en pesadillas, quebrándole las alas a la creatividad.
Se está
sentando el peor de los precedentes en este país, si no hacemos lo debido con
fuerza pujante. Estamos perdiendo el gran legado que nos dejaron nuestros
padres fundadores de la nación cubana, nuestra juventud en una parte menor
comprometiéndose con el sátrapa, otra enajenando el cuerpo y la mente en
realidades ajenas dentro y fuera de fronteras.
La
cubanidad se está convirtiendo en un castigo, porque la cobardía se vuelve cada
día más genuflexa. El mundo nos mira y
nos juzga en silencio. Los oportunistas vienen a servirse a la mesa del festín
castrista.
Cuesta menos librarse del mal que nos
acongoja, si accionáramos al llamado de
nuestra necesidad de vivir con patria, pero sin amo (ni nacional, ni foráneo)
que sobrevivir pidiendo limosnas por lo que es nuestro. Nadie dice que sea fácil,
nadie dice que sea imposible. El derecho de merecer, nace de la obligación de
los principios de conquistar y defender lo que te
pertenece, según tu valor, según tu inteligencia.
Sígueme, o
te sigo, o huye con los que creen que los derechos fundamentales vienen por la
libreta de desabastecimiento del geriatra general dictador castro.
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