lunes, 17 de junio de 2013

Los perros de la guerra.

Por:Pablo Morales Marchán.   pmmarchan@gmail.com
La irracionalidad de la policía política castrista responde a la ilegitimidad del régimen  cubano. Su actitud y accionar no preserva la seguridad nacional, sino la permanencia a ultranza del sistema dictatorial.
El chantaje, la intromisión grosera en la vida privada de los ciudadanos no solo de la isla sino de los extranjeros de tránsito y residentes permanentes en el país,forman parte de sus prácticas habituales.
Violan todas las leyes, las escritas y las normas de conducta que debieran poseer como seres humanos, ejercen todo tipo de violencia, desde la sicológica hasta la física, amparados por el sistema judicial cubano  que los cubre con un manto de impunidad.
Matonismo tercermundista, que a pesar de haber estudiado sicología y derecho (según dicen ellos)sus integrantes, se creen por encima de cualquier juicio humano, amparados en el burdo concepto de que defienden los intereses de la revolución,atropellando a las personas a las que debieran defender según el discurso oficial.
He sido detenido arbitrariamente cientos de veces, y cada vez los hilos invisibles del departamento 21 (el encargado de reprimir las actividades y a los miembros de la oposición pacífica en Cuba)se hacen más visibles,hasta tal punto de que ya tengo a un represor para mí solo,llamado Daniel (posiblemente  su seudónimo)que en el último interrogatorio del que fui víctima,sus palabras daba grimas.
Cualquiera  en este país está bajo la vigilancia de estos genízaros, desde los más altos funcionarios del gobierno y el Estado, hasta el más común de los cubanos que disienta del régimen públicamente, cayendo automáticamente en una  lista negra  de la cuál será muy difícil escapar y frustrará cualquier intento de escalar en el orden jerárquico en cualquier esfera del país. Están en todos lados, la empleomanía es  grande.
Acumulan todo tipo de información, desde las preferencias sexuales, las adicciones, las relaciones humanas, los correos, los teléfonos, las operaciones financieras, las creencias religiosas,etc.Conforman un perfil sicológico de cada encartado en un proceso de investigación según sus intereses. Todo esto violando la Constitución y las leyes de la isla, reafirmando el Estado Policial en Cuba.
Tantos recursos humanos,materiales y financieros para las fuerzas represivas y de espionaje, improductivos por excelencia,viviendo de las intrigas y el asesinamiento del carácter de todos los que potencialmente se les opongan. Hay desertores de sus filas que han hablado al respecto, pero por temor a represalias fuertes prefieren mantenerse en el anonimato y no hacen acusaciones públicas.
Los recursos para facilitar el desarrollo productivo,demoran  por burocracia y otras razones,pero para estas labores de seguridad nacional,hay vía expedita. Si fueran más inclusivos tendrían menos paranoia de que todo el mundo atenta contra ellos.

Están desvistiendo aun santo (el pueblo)para vestir al diablo(el régimen castrista).

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