lunes, 3 de junio de 2013

Después del desastre.

Por: Pablo  Morales Marchán.       pmmarchan@gmail.com
El daño antropológico y económico que  el régimen castrista ha ocasionado a la sociedad cubana actual es tan grande que llevará años de acuciante investigación e implementación de nuevas políticas en todos los órdenes para revertir las secuelas y lograr los estándares mínimos que exige la globalización, cada día más dinámica.
Viciado desde un principio por un populismo desmedido, el régimen castrista desmontó todo el andamiaje de la sociedad civil  y lo sustituyó por organizaciones políticas y de masas, como instrumentos de dominación para perpetuarse en el poder.
Corrompida por un triunfalismo, arribista y politiquero,(la sociedad cubana)conlos hermanos castro a la cabeza, han echado por tierra el legado democrático de la nación,(atesorado desde el nacimiento de la República y las buenas prácticas empresariales que en algunas esferas llegaron a lugares descollantes)instauraron un Estado policial político parasitario, anularon toda iniciativa privada en todos los sectores del país y concentraron todos los poderes, en una dictadura militar de izquierda ,que ahora pretende jugar al capitalismo de Estado, en tiempos de crisis general mundial.
En lo económico ha sido fatal, sin una cultura tecnológica, financiera, tributaria, del ahorro, jurídica,entre tantas otras,todo ha sido un eterno improvisar, con advenedizos militares al mando simulando una fidelidad y capacidad falsas que ha devenido en serios problemas de corrupción, que lastran grandemente el endeble desarrollo nacional.
Planes de ventas de bienes y servicios, basados solos en las ganancias en detrimento de la calidad de las ofertas y la satisfacción plena del clientefinal, ninguna o malas políticas de precios sin atender al estado actual adquisitivo del ciudadano promedio, monopolización del Estado sin permitir la competencia de un sector privado a un nivel que redujera los precios y aumentara la calidad principalmente en el mercado interno, administraciones y sindicatos laborales complotados para esquilmar a las masas trabajadoras.

Las potencialidades productivas nacionales reducidaspor oportunistas decisiones de funcionarios que prefieren importar del exterior, buscando viajes y  comisiones, comprando productos por debajo de la cantidad y la calidad requeridas a proveedores de alto riesgo,la absurda existencia de la doble moneda, el decrecimiento de la calidad de la formación de la empleomanía, inflada por chovinismomediático, entre tantas otras razones, auguran un complejo trabajo para los líderes demócratas enfrascados en la gran reconstrucción de Cuba en la era post castrista. En Dios confiamos.

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