Por: Pablo
Morales Marchán. pmmarchan@gmail.com
La libertad
empieza primeramente por decir lo que se
piensa. En un país que se simule o se mienta casi todo el tiempo, es muy
difícil establecer principios de justicia, porque todo está basado en la
subjetividad mitómana de los macabros ideólogos del sistema, que manejan a su antojo a los que se convierten en eco de tamaña vileza.
Hay todo
tipo de complicidad, que al final responden
a bajas pasiones, a miserias humanas. Intereses materiales y financieros
mal habidos,mediocridad rabiosa ante el
talento ajeno, turba que se esconde dentro de un rostro indefinido, porque no
sabe o no quiere ser diferente maniatando conscientemente su libre albedrío y aquellos que tienen alma de verdugos y venden sus labores al amo feudal que los alimenta de
migajas y otras excrecencias.
La negación
del derecho ajeno a potenciar todo su caudal de conocimientos y sus iniciativas en todos los órdenes en una sociedad, produce estancamiento y
decadencia. Esa dependencia nefasta a burócratas gubernamentales que deciden y
no interpretan en el modo debido las aspiraciones de sus representados, origina
un divorcio de la realidad tan grande que produce una gran neurosis nacional,
haciendo perder la lucidez necesaria para lograr un pleno desarrollo.
Así es la
experiencia cubana comunista, que ha escindido tantas
almas y cuerpos en tantos fragmentos. La reconstrucción de la identidad no está
en lo que los oficialistas llaman
cultura cubana revolucionaria,está en el
rescate de la voluntad bastante
menguada y las aspiraciones colectiva de todo tipo de la vanguardia de la
nación, violadas por el sátrapa y sus acólitos,enajenadas y desterrada (en un
porciento importante) para no sucumbir ala locura total, ante tanta desfachatez
castrista.
Me molestan
grandemente esos visitantes
internacionales, que vienen a medrar a costa de las necesidades de los cubanos y las
cubanas,como turistas en busca de sexo barato, o como funcionarios de
instituciones globales,que vienen a lisonjear al dictador y su
sistema,narcotizados con las falsas estadísticas del régimen y engolosinados
con prebendas otorgadas para cada ocasión.
Los
demócratas cubanos queremos la reconciliación de nuestro pueblo, dividido por
los hermanos castro,no pedimos borrón y cuenta nueva,ni el desarrollo económico
a costa de olvidar juzgar a los responsables de tanta mierda, exigimos respeto a aquellos incautos que nos juzgan
erróneamente y se parcializan a favor de los que gobiernan por la fuerza en
Cuba. O son ingenuos o son cómplices.
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