lunes, 3 de junio de 2013

Complejo de clase.


Por: Pablo Morales Marchán.     pmmarchan@gmail.com
El sistema totalitario cubano funciona sobre la base de fomentar las divisiones entre los cubanos, apuntalados (la cúpula castrista)por las bajas pasiones y las miserias humanas que mueven a algunos que la tiranía utiliza para legitimarse en el poder de manera omnímoda.
 En un país en donde la mayoría sobrevive de las migajas que dá la dictadura, dependiendo de su nivel de sumisión, unos abogan por una incondicionalidad al régimen, rayano en el fanatismo,(cada día menos) y otros optan por una simulación obscena que pone al desnudo a la calaña que compone a estos cómplices de tanto desgobierno dictatorial.
El país, que según la Constitución está integrado en su mayoría por obreros y campesinos, no hace honor aestos,la mayoría de estas capas sociales (como les llama el régimen a estos ciudadanos)  viven en condiciones precarias y son los más vulnerables a la crisis sistémica de tan ineficiente manera de gobernar en la isla.
Los actos públicos solo se permiten para alabar al dictador y sus acólitos, fechas tan memorables como el 1ero. De Mayo (Día de los Trabajadores) y el 26 de Julio (Día de la Rebeldía Nacional) entre otras, se desvirtúan y solo la oposición pacífica  protesta por los misérrimos salarios, la falta de libertades, la participación directa y plena en la elección del gobierno y las leyes de todo tipo que amparen a todos los ciudadanos cubanos,estén donde estén,sin discriminación de ningún tipo.
No se suman en un considerable número(los sectores más desfavorecidos) a la sociedad civil alternativa que está definiendo con inteligencia y sentimiento patriótico, varios proyectos para la nación cubana en el afán de  integrarla a  la comunidad de países democráticos y a la globalización mundial que nos permita actualizarnos e interactuar en función de lograr un desarrollo integral, que no esté vinculado a la politiquería castrista oportunista y empobrecedora.
Las nuevas generaciones de cubanas y cubanos, tienen ambiciones que nada tienen que ver con la utopía de la revolución del 59, devenida en una pesadilla recurrente. Quieren acceder a estilos de vida avanzados como el resto de las juventudes de otros países, hacer uso de las nuevas tecnologías y desatar su potencial creativo en un ambiente libre de manipulaciones burdas, que intenta venderles que la pobreza engendra virtud, mientras la élite castrista ,sus familiares y sus cómplices disfrutan de las mieles del poder sin sonrojo alguno.
No hay una fuerte conciencia de clases que defina a los diferentes grupos sociales después de 54 años de autoritarismo. Lo que hay es un gran complejo de clases, uno es de los que se creen dueños y señores no solo de los recursos materiales y financieros, sino también de la vida ajena, usando la represión, el chantaje y la intromisión grosera en la privacidad de las personas.

Otros, víctimas de los primeros, que no acaban de entender que la libertad plena, permite definir a que clase socialperteneces y cómo defender tus derechos y un número creciente, pero todavía no suficiente de demócratas nacidos en la isla grande y bonita del Caribe, con conciencia de la necesidad de los cambios, batallando contra el statu quo,sirviendo de ejemplo de que queremos y podemos librarnos del complejo de ser víctimas deuna gerontocracia tercermundista que para nada representa la verdadera identidad y metas de los cubanos.

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