miércoles, 29 de mayo de 2013

¿Víctimas o victimarios?

 Por:: Pablo Morales Marchán.      pmmarchan@gmail.com
El pueblo cubano después de más de 50 años de dictadura castrista, no puede seguir siendo víctima del régimen imperante. O hacemos algo por liberarnos del fardo pesado que nos lastra o sufrimos en silencio por nuestra cobardía.
La sumisión al dictador y la compasión de los que observan como espectadores el fenómeno cubano, no son la solución.
 Están tratando de ganar tiempo hasta sus funerales(los castro)entregando pequeñas cuotas de participación en el gobierno a determinados sectores del país, para que les sirvan de comodines en los cambios cosméticos(principalmente en lo político)buscando engañar especialmente al gobierno de los Estados Unidos de América y lograr que levanten el embargo que les permita oxigenar su parasitario aparato militar político.Después de haber atraído las inversiones de antiguos y nuevos socios como son Rusia y Brasil, entre otros, en un nuevo contexto,donde por presión de la crisis económica mundial están obligados todos los gobiernos del mundo a rediseñar sus economías.
Apuestan por el pragmatismo estadounidense en cuanto a los negocios,y ponen en duda los valores e ideales humanistas de defensa de los derechos humanos que los padres fundadores de la nación norteña sembraron en la conciencia nacional norteamericana como fuerza rectora que le dió a ese país el liderazgo mundial que tienen hace muchos años.
Para quienes nunca tuvieron esos valores y simularon tenerlos, después de tanta demagogia y tanto estropicio, es lógico que supongan que no son prioridad esos conceptos básicos para una sociedad y crean(los castristas, que por cierto son minoría en Cuba) que pueden mantener el poder sin verdaderamente hacer cambios profundos al sistema y seguir jugando a auto nombrarse revolucionarios.
A estas alturas nadie está engañado, los hechos cotidianos hablan por sí solos, no hacer nada al respecto es complicidad con el régimen, que usa deliberadamente a sus propias víctimas en sus nefastos propósitos. De nosotros depende. La cobardía no puede ser el legado que le dejemos a las nuevas generaciones, que como golondrinas están emigrando hacia otras tierras en busca de la primavera o se refugian en un mundo de apatía y consumo ajeno de estilos de vida.

Cuba es un eterno verano.¿ En qué lo hemos convertido?

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