Por:: Pablo
Morales Marchán. pmmarchan@gmail.com
El pueblo
cubano después de más de 50 años de dictadura castrista, no puede seguir siendo
víctima del régimen imperante. O hacemos algo por liberarnos del fardo pesado
que nos lastra o sufrimos en silencio por nuestra cobardía.
La sumisión
al dictador y la compasión de los que observan como espectadores el fenómeno
cubano, no son la solución.
Están tratando de ganar tiempo hasta sus
funerales(los castro)entregando pequeñas cuotas de participación en el gobierno
a determinados sectores del país, para que les sirvan de comodines en los
cambios cosméticos(principalmente en lo político)buscando engañar especialmente al gobierno de los Estados Unidos de América y lograr que
levanten el embargo que les permita oxigenar su parasitario aparato militar
político.Después de haber atraído las inversiones de antiguos y nuevos socios
como son Rusia y Brasil, entre otros, en un nuevo contexto,donde por presión de
la crisis económica mundial están obligados todos los gobiernos del mundo a
rediseñar sus economías.
Apuestan
por el pragmatismo estadounidense en cuanto a los negocios,y ponen en duda los
valores e ideales humanistas de defensa de los derechos humanos que los padres
fundadores de la nación norteña sembraron en la conciencia nacional
norteamericana como fuerza rectora que le dió a ese país el liderazgo mundial
que tienen hace muchos años.
Para quienes
nunca tuvieron esos valores y simularon tenerlos, después de tanta demagogia y
tanto estropicio, es lógico que supongan que no son prioridad esos conceptos
básicos para una sociedad y crean(los castristas, que por cierto son minoría en
Cuba) que pueden mantener el poder sin verdaderamente hacer cambios profundos
al sistema y seguir jugando a auto nombrarse revolucionarios.
A estas
alturas nadie está engañado, los hechos cotidianos hablan por sí solos, no
hacer nada al respecto es complicidad con el régimen, que usa deliberadamente a
sus propias víctimas en sus nefastos propósitos. De nosotros depende. La
cobardía no puede ser el legado que le dejemos a las nuevas generaciones, que
como golondrinas están emigrando hacia otras tierras en busca de la primavera o
se refugian en un mundo de apatía y consumo ajeno de estilos de vida.
Cuba es un
eterno verano.¿ En qué lo hemos convertido?
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