Por: Pablo
Morales Marchán. pmmarchan@gmail.com
Puede que
de golpe cambien muchas cosas en Cuba,y que las personas que viven dentro de la
isla y fuera de ella,se sorprendan grandemente con lo que pueda pasar en los
próximos años,incluso me atrevería a decir en los próximos meses.
El gobierno
del general dictador Raúl Castro, trabaja arduamente en las nuevas estrategias
políticas y económicas y lo hace a puertas cerradas, dejando entrever algunas
señales de la implementación de los lineamientos del último congreso del
solitario Partido Comunista de Cuba.
Alejado de
los medios de difusión masiva,sale en contadas ocasiones,presidiendo una reunión
con altos ejecutivos del país o
recibiendo de manera protocolar a figuras de primer nivel de visita en la isla,
principalmente de gobiernos aliados (a
su régimen) o con la potencialidad de serlo.
Limitado en
su desempeño como orador(tono de voz nada eufónico)y la falta de carisma en
comparación con su hermano mayor, apuesta por la proyección de una personalidad
pragmática y autoritaria, acostumbrado al ordeno y mando en las Fuerzas Armadas
Cubanas, donde el generalato que él encabeza se encarga de transmitir "sus
órdenes".Ahora con más poder controla al ejecutivo y al judicial, desde su cargo
de presidente del Consejo de Estado y de Ministros y primer secretario del
único Partido político legal en la isla.
Las
inversiones de varios países del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y
Sudáfrica) específicamente Brasil y Rusia, obligan al gobierno raulista, a
implementar reformas que adecuen la infraestructura del país y sus leyes
económicas, políticas, entre otras para cumplir con los estándares que demandan
las nuevas relaciones comerciales y los requisitos mínimos para entrar en la
globalización en todos los órdenes, además de reevaluar sus relaciones con el
gigante del norte y principal centro financiero y comercial del mundo que es los Estados Unidos de
América.
El
empoderamiento económico es la prioridad. La economía de carretilla y
timbiriche es el capítulo introductorio de lo que vendrá más adelante, la mega
inversión de trasnacionales, el capítulo siguiente, la cultura financiera,
tributaria y contable será obligada si se quiere estar a tono con los cambios.
No se puede
hacer política desde una plataforma de hambre y frustración, para liderar
cambios en el país, se necesitan
recursos de todo tipo, para resolver las grandes necesidades de los cubanos hay
que impulsar el desarrollo económico y paralelo, demandar las garantías a las
libertades fundamentales,derrocar a la dictadura del pensamiento, y enjuiciar a
sus ejecutores.
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