jueves, 16 de mayo de 2013

Es hora ya.


Por: Pablo Morales Marchán   pmmarchan@gmail.com
Sacudirse el tercermundismo mental, aprovechar y potenciar al máximo todos los recursos humanos y naturales que tenemos como país, eliminar definitivamente todo lo que nos divide en el afán de desarrollar a  Cuba, merecer el derecho de haber nacido en esta isla bella con acciones edificadoras verdaderas y no con intenciones personales, permitir a los que saben obrar profesionalmente en consecuencia, eliminando a los arribistas incapaces.
Defender la independencia y soberanía con inteligencia y de manera inclusiva con todos los cubanos donde quiera que estén,respetando las diferencias y con cultura del diálogo en busca de soluciones, no de culpables (paralelamente se juzgará a los culpables de tantos desmanes, la fe en Dios y en el sistema judicial de la verdadera democracia que construiremos todos, tiene que servirnos de garantía).
No es una tarea para mediocres liderar los cambios, ni para pusilánimes oportunistas, la pirámide social invertida tendrá que volver a su posición original.
No es solo una cuestión de infraestructura, ni de tecnologías de todo tipo, ni de financiamiento, es de cultura general integral como el ahorro, los impuestos a todos los niveles, la contabilidad transparente y actualizada y sobre todo hacer estudios de mercado para potenciar el mercado interno y la iniciativa privada. Descentralizar y despolitizar la dirección de la economía en todos los órdenes.
Está más que probado que si el sistema imperante se agotó como modelo político económico, se debió en gran medida por el alto nivel de improvisación y de mala selección de los dirigentes que basado en el reclutamiento mayormente de militantes comunistas y militares de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior simulaban en muchos casos una capacidad que no tenían,escudándose detrás de una confiabilidad dudosa, cómplices muchas veces de la gerontocracia militar castrista.
Somos cubanos,pueblo mestizo, latinoamericano, caribeño. Tenemos que encontrar nuestro propio modelo y ser fieles al legado democrático que tenemos, aunque se haya tergiversado durante más de 50 años  nuestras aspiraciones, tenemos que librarnos del fardo pesado del régimen castrista y no permitir más modelos foráneos ajenos a nuestra idiosincrasia.La libertad cuesta muy caro. Si con valor y determinación se consigue, con inteligencia y visión de futuro floreciente se mantiene.

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