Por: Pablo Morales Marchán pmmarchan@gmail.com
Sacudirse
el tercermundismo mental, aprovechar y potenciar al máximo todos los recursos
humanos y naturales que tenemos como país, eliminar definitivamente todo lo que
nos divide en el afán de desarrollar a
Cuba, merecer el derecho de haber nacido en esta isla bella con acciones
edificadoras verdaderas y no con intenciones personales, permitir a los que
saben obrar profesionalmente en consecuencia, eliminando a los arribistas
incapaces.
Defender la
independencia y soberanía con inteligencia y de manera inclusiva con todos los
cubanos donde quiera que estén,respetando las diferencias y con cultura del
diálogo en busca de soluciones, no de culpables (paralelamente se juzgará a los
culpables de tantos desmanes, la fe en Dios y en el sistema judicial de la
verdadera democracia que construiremos todos, tiene que servirnos de garantía).
No es una
tarea para mediocres liderar los cambios, ni para pusilánimes oportunistas, la
pirámide social invertida tendrá que volver a su posición original.
No es solo
una cuestión de infraestructura, ni de tecnologías de todo tipo, ni de
financiamiento, es de cultura general integral como el ahorro, los impuestos a
todos los niveles, la contabilidad transparente y actualizada y sobre todo
hacer estudios de mercado para potenciar el mercado interno y la iniciativa
privada. Descentralizar y despolitizar la dirección de la economía en todos los
órdenes.
Está más
que probado que si el sistema imperante se agotó como modelo político
económico, se debió en gran medida por el alto nivel de improvisación y de mala
selección de los dirigentes que basado en el reclutamiento mayormente de
militantes comunistas y militares de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del
Interior simulaban en muchos casos una capacidad que no tenían,escudándose
detrás de una confiabilidad dudosa, cómplices muchas veces de la gerontocracia
militar castrista.
Somos
cubanos,pueblo mestizo, latinoamericano, caribeño. Tenemos que encontrar
nuestro propio modelo y ser fieles al legado democrático que tenemos, aunque se
haya tergiversado durante más de 50 años
nuestras aspiraciones, tenemos que librarnos del fardo pesado del
régimen castrista y no permitir más modelos foráneos
ajenos a nuestra idiosincrasia.La libertad cuesta muy caro. Si con valor y
determinación se consigue, con inteligencia y visión de futuro floreciente se
mantiene.
No hay comentarios:
Publicar un comentario