viernes, 12 de abril de 2013

La incultura de la descalificación.


    Pablo Morales Marchán.  2-4-2013


La auto aceptación de cada persona, ayuda ala misma a evaluar  sus habilidades y sus limitaciones objetivamente.En la cultura de la competencia donde puede haber reglas justas o la ausencia total de ellas, existe de manera no escrita, el axioma de que en la guerra como el amor, vale todo.Pero en política y tratando de hacer más eficientes a las sociedades modernas y a las personas que interactúan dentro de ellas ,este acuerdo tácito es pernicioso, ya que trae como consecuencia el diálogo de sordos ,donde las partes encontradas cada día, se parecen más unas a las otras, por el mero hecho de negarse a sí mismas en su proceso de perfeccionamiento a crecer cualitativa y cuantitativamente , por  la incapacidad de no querer aprender de los demás.
Nadie tiene en materia de política y religión la verdad absoluta. Todo es relativo, dependiendo del  prisma con que se mire, el nivel  y la capacidad de intereses que estén en juego.
El ser humano es imperfecto en sí  mismo, solo la racionalidad lo  ha hecho el ser superior en la cadena evolutiva que es, permitiéndole  superar sus propias limitaciones.
En nuestra aldea global de hoy existen países con diversos gobiernos políticos, religiosos, culturales, económicos, etc. Dentro de un hogar cualquiera del mundo existen diferencias entre los miembros de la misma. Esos mismos asuntos de conciliar intereses los hay y más complejos dentro de un mismo país.
En Cuba existen varias organizaciones políticas y de masas, engendro del régimen castrista que detenta el poderhace más de 54  años. Todas, como un gran coro que al unísono repiten el estribillo de apoyo incondicional  al dictador y sus acólitos. En verdad es el guión preestablecido por miedo, migajas o por vocación de algunos con alma de esclavos.
Lo realmente inconcebible es que se ha mentido y se  ha callado, una gran parte del pueblo cubano,sin una verdaderacultura del debate y respeto alas diferencias naturales y necesarias,creando un ambiente enrarecido de desconfianza ciudadana, donde  todo el mundo recela  y calla su verdadera opinión,acerca de temas candentes de la patria. Allende los mares, la diáspora  tiene la libertad de expresarse democráticamente, pero aquí  muy pocos dijeron lo que debían o sentían con respecto al tema.
Se han acumulado tantos problemas en este país,por no reconocerlos a tiempo, que ha generado nuevas y más  grandes dificultades. Una parte considerable del llamado exilio histórico busca culpables y no soluciones. Es preciso desterrar resentimientos y odios para poder reconciliarnos, han dicho con muy buen tino algunas voces de los dos lados de la orilla.
La verdad nos harálibre, Dios y personas trabajando de manera perseverante por la Democracia en la isla, lograremos lo que muchos ansiamos. El derecho al pataleo existe para los niños que no entienden lo que está pasando asu alrededor. Los que crecimos políticamente, queremos hacer y de hecho estamos haciendo, aportando soluciones y evitando parecernos a los que combatimos. Los extremos se dan la mano. 

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