Por: Pablo Morales Marchán.
Ingeniosa frase dicha por Pánfilo Epifanio, personaje humorístico del programa Vivir del Cuento, que se transmite todos los lunes a las 8.30pm por el canal Cuba visión, de la televisión cubana.
Interpretado por uno de los mejores actores cómicos del país,Luis Silva llama la atención de una manera inteligente sobre esta situación entre tantas otras que aquejan a los cubanos de a pie (la inmensa mayoría de los que habitamos en esta isla).
Y es que verdaderamente se hace difícil caminar por las aceras de la ciudad de la Habana, otrora ejemplo de urbanismo,con magnifico trazado de sus calles y un patrimonio arquitectónico envidiable.
Las consecuencias después de tantos años de desidia oficialista, indisciplinas de todo tipo especialmente tecnológicas,de las empresas directamente implicadas en el mantenimiento y desarrollo de la infraestructura de la urbe, como las empresas Eléctrica,del Gas , de Telecomunicaciones,del Agua y Alcantarillado,de los Servicios de Viales y Comunales en sus trabajos de reparación de sus conductos,por el mal acabado y la mala coordinación entre ellos mismos,más las indisciplinas sociales de la ciudadanía haciendo acometidas en las entradas de sus casas para diversos usos, Áreas Verdes ,que no planta árboles acordes a las características de cada zona, a los gobiernos municipales y provincial por no exigir a las dependencias correspondientes.
Y ya están fuerte la mala costumbre, que por temor a que te caiga un pedazo de un balcón en la cabeza, o por el estado de la vía pública, de que se te rompan los zapatos o se te ensucie la ropa, que hay lugares donde las personas prácticamente caminan por las calles,con peligro para sus vidas,por accidente del tránsito donde el peatón lleva las de perder. Tal es el caso de los municipios,Centro Habana,Habana Vieja, Cerro y 10 de Octubre,entre otros.
Otra es la moda de ciertos grupos de personas bloqueando el paso de los transeúntes,sin la más mínima educación urbana, añadiendo a estos el transporte público y privado recogiendo y dejando pasajeros donde quiera.
Tantos problemas acumulados en el tiempo, no se resuelven de un día para otro, pero la voluntad y la disciplina tiene que llamar a capítulo a todos los que desandamos las calles de esta ciudad. Por una conciencia ciudadana más responsable, es hora de que comencemos a actuar, y la risa no se convierta en desvergüenza.
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